No, no y no

diciembre 10, 2008 at 17:56 (En carne y hueso: el Gran Cronopio) (, )

Salenas cronopio cronopio a todos ustedes.

De nuevo nuestra cita con el Gran Cronopio no nos defraudará, un pasito más en humanizar la figura del gigante barbado que durante tanto tiempo ha estado encerrado entre papel y mecanografía. Salta de sus libros para plantarse aquí, en este aula, no ya en persona pues de pachucho está muerto. Sin embargo si que perdura su voz, esa que arrastra en su deje mil cuentos he historias que escaparon en su día a la tiranía de la imprenta.

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Atiendan a este que ahora les ofrecemos, un precioso cuentecito sobre paseos, insectos y corbatas amarillas. No dejen de prestar atención a su entrada, en donde expone su punto de vista acerca de los cuentos en voz alta, o lo que hoy llamaríamos audiolibros. Personalmente prefiero el primer nombre. Este es un asunto interesante a tratar: la lectura en voz alta, un paso atrás en la evolución del hombre, que piensa que condenar la lectura a la vocecita interior que a todos nos rebota dentro de nuestras cabezas es un avance que nos beneficia. Cuando en verdad estamos convirtiéndola en algo insulso falto de matices, de tonos, de énfasis y, en fin, de pasiones. ¿Ustedes que piensan al respecto?

Disfruten del cuento y… participen.

Saludos, les dejo con el Gran Cronopio…

No, no y no (1978)

Atentamente:

infante-rojo

E. Infante Rojo

Dir. de la Escuela Cronopia

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Rayuela capítulo 7 (1)

diciembre 5, 2008 at 18:32 (En carne y hueso: el Gran Cronopio) (, )

Salenas cronopio, cronopio alumnos. Continuamos conociendo al Gran Cronopio en cuerpo y voz. No digo ya alma, pues todos los que le han leído conocen la han percibido ya. Por eso aquí, en esta asignatura, es la imagen y el sonido de su persona la que buscamos en tanto le ancle como humano en esta misma realidad, desmitificando su figura. Cortázar no estaba hecho de papel, por eso no todo él debe ser de papel y tinta.

Escuchenle en esta grabación, vívanle. Cierren por un momento los ojos y olviden quienes son por un momento. Saboreen tras la cortina de sus párpados la lenta cadencia de las palabras, envueltas en un acento cronopio. Permitan que sus manos de palabras sean las suyas, que comparta sus caricias.

Evadanse de ustedes por unos segundos.

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Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

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Espero que les haya sido de su agrado. Sin duda este es uno de los capítulos de mayor belleza, nos lo volveremos a encontrar. Les espero en la próxima clase.

Saludos cronopios.

Atentamente:

infante-rojo

E. Infante Rojo

Dir. de la Escuela Cronopia

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El origen de todo: el nacimiento de los Cronopios

diciembre 2, 2008 at 16:40 (En carne y hueso: el Gran Cronopio) (, )

Señoras y señores, futuros cronopios, alumnos y alumnas… llevamos ya unos cuantos meses y aun a día de hoy estamos de presentaciones. Esta vez comenzamos con este artículo una nueva asignatura que nos acerque un poco más al Gran Cronopio.

Detrás de un nombre, Julio, detrás de una imágen, de un acento, de un mito, hay un ser humano como usted y como yo, de carne y hueso. Un hombres que también se resfriaba, que también tenía que ir al baño, que sudaba, que tropezaba, que se olvidaba las llaves sobre la mesilla, que se enfadaba, que tenía malos días…

La intención es clara: desmitificar su figura, definirle humano, definirle gente, mortal, para que no nos dé miedo hacer -o intentar- hacer lo que él hizo: definir su propia forma de ver el mundo y, con ello, crear, dar vida a SU propio mundo. Acercaremos la figura de Julio Cortázar para que le perdamos el miedo y le consideremos cercano a nosotros.

Este acercamiento no se hará a través de sus textos, pues es lo que ha venido definiéndole a él desde siempre, sino a través de su rostro, de su voz, de sus movimientos y gestos. Nos convenceremos de que todo eso que hemos leído de él lo ha hecho un ser humano que simplemente optó por leer entre líneas y que nosotros, humano, también podemos hacerlo si queremos (por su puesto los resultados no serán los mismos).

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Para empezar a conocerle, a montar alrededor de sus cuentos un armazón de huesos, tendones, pelos y voz, nada mejor ni más apropiado para esta escuela que escuchar de su propia voz el nacimiento de los CRONOPIOS. Disfruten.

Atentamente:

infante-rojo

E. Infante Rojo

Dir. de la Escuela Cronopia

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