DIARIO CRONOPIO: NO SE VENDE

junio 3, 2008 at 22:01 (Diario de un Cronopio) ()

Segunda entrada del diario de Wenceslao Moore.

33 de mayo de 2008

Hace un par de días regresé del trabajo con la urgente necesidad de declarar al mundo entero que mi casa NO SE VENDE. El miércoles, cuando salí un rato a perseguir palomas cojas, conté hasta trece carteles chillones que gritaban a los cuatro vientos SE VENDE. Más tarde, camino del zoo de peluches, conté otros ocho carteles más. De repente la gente necesitaba decir a los viandantes sus intenciones futuras con respecto a su vivienda, tal vez para desahogarse, que es la razón por la que casi siempre se dicen las cosas en una ciudad. Tal vez por eso se grite tanto y se hable tan poco y tan mal.

En la papelería del señor Tomás compré cartulina y roturadores con los que hacer mi cartel de NO SE VENDE. Esto, pensé erróneamente, era recomendable para todos los dueños de viviendas y locales de todo tipo puesto que colocando carteles con ese texto evitaría malentendidos con respecto al futuro de mi hogar. Rotulé lo mejor que pude mi cartel y lo colgué del balcón que da a la avenida principal, puesto que es la más transitada de todas las calles que rodean mi edificio. Reconozco que aquel día dormí más tranquilo, pues sabÍa que gracias a esta medida nadie me compraría mi casa. ¿Se imaginan ustedes que tragedia si esto sucediera? No entendía cómo había podido vivir tan despreocupadamente hasta entonces, cuándo cualquier tipo podría haber tocado la puerta con la pretensión de comprarme la casa. Por supuesto que yo le corregiría e intentaría convencerle de su error, pero lógicamente él podría reprocharme que en ningún sitió dice que esa casa no estÉ en venta. Y amigos míos, futuros cronopios, ya saben que hoy día todo se compra y se vende. A mí no me quedaría otra que darle la razón, en ningún momento dije yo que no vendo mi casa, y dada mi ejemplar educación me vería en la necesidad de pedirle disculpas y reconocer mi error. “Efectivamente mi falta de previsión ha provocado que usted pensará que mi casa está en venta, y creame que lo siento y nada puedo decir sino darle la razón”. Al final, cómo soy muy educado y no me gusta llevar la contraria a una persona que sé que tiene razón, no tendría más remedio que venderle mi casa, con lo cual me vería abandonado a un incierto futuro entre cajas de cartón y papel de periódico trasnochado. Solo de pensar que eso podría haber sucedido en cualquier momento me provocaba escalofríos.

Pero creí hallar La solución con mi cartel de NO SE VENDE. Sin embargo estaba totalmente equivocado pues al día siguiente un aluvión de llamadas no paró de preguntarme la razón por la cual no vendía mi casa. La mitad de las llamadas terminaban con frases airadas al considerarse engañados pues pensaban que si no la vendía sería por que algo debe tener su casa para no venderla” decían “así cualquiera no vende su casa”. Yo intentaba tranquilizarlos dándoles a entender que a mi casa no le faltaba de nada y que se encontraba en un estado impecable, pero la gente al otro lado del teléfono seguía con la mosca detrás de la oreja, no comprendían como una casa en perfectas condiciones no se vendía y terminaban pensando que les estaba dando gato por liebre: “¿entonces por qué no la vende?”. La gente seguía llamando una y otra vez a lo largo de todo el día preguntando por qué no vendía la casa, qué fallo tenía.

Curiosa fue la llamada de un desconocido que intentó con tesón convencerme de que vendieran, incluso mejorando la oferta, una oferta que yo no había hecho en ningún momento pero que se arregló en subir hasta el doble del valor iniciar de mi vivienda. No tuve tanto problema en rechazarla como en tranquilizarle tras mi rechazo, pues, bastante violento, se creían que simplemente estaba forzando la situación al límite para sacar mayor tajada. No tuve más remedio que colgarle puesto que a pesar de la adoración que siento por mi santa madre tengo la curiosa manía de no agradecer que nadie más que yo la recuerde.

Ya en la noche, cuando ya estaba convencido de que mi idea no había sido muy acertada, me llamó un párroco muy simpático que me causó bastante impresión. El padre Ramón, pues ese era su nombre, no llamaba para mejorar ninguna oferta sino todo lo contrario: su intención era hacerme recapacitar ante la bondad de su misión: acoger a un grupo de jóvenes huérfanos sin hogar. Aparentemente el padre Ramón vio mi cartel y pensó que tal vez conseguiría rebajar mis pretensiones –por otra parte inexistentes- para hacerse con los servicios de mi casa. Sorprendido en extremo escuché cómo este cura intentaba convencerme para que se la vendiera a su diócesis pero a un precio asequible. No solo trataba de convencerme de que la vendiera, sino de que la rebajara. Una cosa de locos.

“Por favor caballero, entiéndalo, sería una obra de caridad por la que le estaría mucha gente agradecida”.

“Entiendo padre que la suya es una obra altruista de enorme valor para la sociedad, pero entiéndame a mí también padre… no deseo vender mi casa”.

“Disculpe si insisto, hijo mío. Piénselo bien, por favor, venda la casa, ellos la necesitan muchísimo más y usted ganaría las puertas del cielo. Por favor, tenga la bondad de venderla”.

“No, padre, quien tiene que disculparse soy yo por el malentendido que ha causado mi cartel. La decisión es irrevocable, tengo en gran estima el valor de mi palabra… y tal como dice el cartel mi casa NO SE VENDE”.

“Entiendo… entiendo… pero comprenda –y por favor perdone la insistencia- lo necesitados que estamos. Ni mucho menos quisiera yo poner en duda su palabra ni venirme a mal con usted. Si dice NO SE VENDE, no se hable más. Pero… entonces se lo alquilo, no dice que no se alquile ¿verdad?”.

***

Y bueno… así es como un cronopio es capaz de perder su casa. Efectivamente no dije que no se alquilaba, por eso la entrada de hoy en mi diario la termino de escribir en el banco del parquecito del otro lado de la avenida.

A todos ustedes, como dice la Maga, les mando saludos cronopio cronopio. Y recuerden que ser cronopio también tiene sus riesgos.

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3 comentarios

  1. Ginebra said,

    No venda.

  2. ILONA said,

    Me sobra una habitación, estaría encantada de alojarle. Por si las dudas, no la vendo ni la alquilo, tan sólo la ofrezco. No a cambio de nada, no. No soy tan generosa, el precio sería compartir lecturas, tertulias y cursos gratis en la Escuela Cronopia, a cambio usté no se vería en la necesidad de escribir su diario a la intemperie, con esta primavera tan lluviosa. Corre el peligro de que sus pies echen raíces en el suelo del parque.

  3. AlmaLeonor said,

    ¡Hola!
    jejejejeje, no creo que sea por ser Cronopio, amigo mío. La curiosidad que nos embarga a la especie humana es capaz de semejantes cosas. Si vemos un cartel que dice “No se vende”, enseguida nos entra la curiosidad de saber ¿Porqué?, y entonces empiezan las preguntas.
    Hagame caso, si no quiere que le molesten, ponga un cartelón enorme que ponga: “Se vende casa. 1.000 millones de euros. No se rebaja”.
    Besos.AlmaLeonor

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