INSTRUCCIONES PARA DEJAR EL CUERPO

mayo 21, 2008 at 00:40 (Trabajos de campo) ()

Para lograr alcanzar el pleno abandono de nuestro cuerpo carnoso, huesudo y visceral tendremos que elegir con mucho cuidado el emplazamiento más correcto para realizar esta operación. Es aconsejable eleguir la estancia más pequeña de nuestra vivienda, la cual normalmente coincidirá con las dependencias destinadas al baño y aseo o, de no ser así, con los cuartitos destinados a la ropa. Si de un armario se trata habría que tomarse las molestias de acondicionarlo previamente para obtener el espacio libre necesario, para ello tendremos que quitar perchas y vender toda la ropa al primer trapero que pase por la calle, hasta entonces no queda otra que esperar.

Una vez tengamos claro cual va a ser la sala en la que abandonaremos nuestro cuerpo, nos dirigiremos a la tienda de electrodomésticos más cercana a nuestro hogar enfundados en un calzado cómodo para evitar llagas que más adelante nos dificulten nuestra tarea ya que es harto difícil conseguir olvidarse de un cuerpo cuando duelen los pies. Una vez hayamos alcanzado el comercio procederemos a penetrar en con un buenos días o buenas tardes según se tercie, sonreiremos y preguntaremos por un equipo de música económico pero de calidad que incluya un par de altavoces medianos. Ya que no es necesario para nuestro objetivo tener conocimientos de electrónica ni de audio nos confiaremos a todo lo que nos diga el vendedor aunque este nos intente vender lo más caro. Elegido el aparato pasaremos a una parte fundamental para obtener éxito en nuestra empresa: nos acercaremos a la caja y abonaremos el precio exacto del equipo de música. De no realizarse este paso correctamente corremos el peligro de mandar al traste toda aspiración por el delito de robo, en caso de errar por defecto, o por el delito de estupidez en caso de exceso. Si conseguimos superar este punto sin problema continuaremos con el traslado del material cuidándonos mucho de no dañar ni el material ni nuestras manos por el mismo motivo que las llagas de los pies.

Alcanzada ya nuestra casa diremos a nuestra mujer o esposo que nos prepare un par de tazas de buen café, el cual será necesario para la lectura detallada del folleto de instrucciones el cual aconsejamos se lea en función del tiempo disponible. Si nos vemos limitados a un tiempo reducido aconsejamos que lo más conveniente es la lectura única de la parte cuyo idioma coincide con el del presentador del programa que siempre vemos en televisión. Si el interesado no tiene mujer o esposo lo más conveniente es que en lugar de perder el tiempo con estos ejercicios salga al baile más cercano, esta vez con calzado elegante sin importar las llagas de los pies, y trate de resultar lo más agradable posible.

El tiempo necesario para la comprensión total del folleto de instrucciones y por extensión del funcionamiento del aparato será proporcional al grado de inteligencia verbal y escrita del autor del mismo, el cual nunca dejará su nombre por escrito en el propio folleto que él mismo ha redactado. Esto nos dará idea del harto grado de impunidad que esta profesión posée. A este pensamiento le dedicaremos una media de diez, veinte minutos, lo suficiente para apurar el café.

Cuando nos consideremos lo suficientemente preparados como para aventurarnos a la instalación del recién comprado electrodoméstico, pasaremos sin más al desembalaje del mismo y al traslado de todos sus componentes a la susodicha habitación, previamente elejida a conciencia. Un dato importante que no debe pasarse por alto es que no debe poseer ningún tipo de ventana, ventanuco o rosetón. Por otro lado es más que aconsejable que la habitación cuente con al menos una puerta, ya que esta condición facilitará notablemente las operaciones a llevar a cabo.

Instalaremos el equipo de música y sus altavoces, situando estos últimos en los extremos del cuarto para situarnos en el momento del abandono justo entre ambos. Cuando todo esté listo enchufaremos el equipo a la luz. Si el cuarto elegido no posee una salida de luz será necesario eleguir otra que cumpla con estas condiciones o, en caso de no tener un cuarto así, empaquetar con cuidado el equipo de música, devolverlo a la tienda -a ser posible la misma que visitamos en un principio- y lavar con cuidado las tazas y la cafetera que nuestro marido o mujer utilizó, y dedicarnos a resolver crucigramas.

Si el cuarto, por el contrario, posee enchufe, continuaremos con el ejercicio probando el funcionamiento correcto del aparato de la siguiente manera: primero buscaremos un botón con las letras OFF, segundo no pulsaremos ese botón, tercero buscaremos un botón que diga ON, cuarto encenderemos la radio, quinto buscaremos con el dial una emisora en la que radien un programa de zarzuela, y sexto y último escucharemos la zarzuela entera hasta convencernos de que el equipo realmente suena.

Confirmado el funcionamiento volveremos a apagar el aparato hasta su utilización definitiva. Hasta entonces saldremos de nuevo a la calle con el mismo calzado cómodo pero, a ser posible, diferentes calcetines, nuestro objetivo: un almacén de discos y una agencia de viaje. Primero buscaremos un almacén de discos, para ello preguntaremos a un señor policía que posea una cara lo suficientemente amable como para atreverse a preguntarle. No hay temor de que no sepa responder pues en la academia de policias amables les hacen aprenderse todos los almacenes de discos por si se les presenta el caso de un tipo que quiere abandonar su cuerpo. Seguiremos al pie de la letra sus indicaciones hasta alcancar el susodicho almacén.

Una vez en el interior buscaremos a un hombre o mujer que vista de uniforme y cuyos colores sean semejantes al de los letreros y publicidad del almacén. Si además de eso el hombre o mujer se adorna con una chapita en la que aparecen letras ordenadas en forma de nombre de mujer u hombre, sabremos con certeza que nos hayamos presentes ante un empleado del almacen. Con esta seguridad le preguntaremos por la sección de música clásica, para lo cual es imprescindible fruncir un poco el entrecejo para aparentar ciertos conocimientos en música clásica y que sabemos bien qué es lo que queremos porque somos fervientes admiradores de Bach o Mozart. De nuevo procedermos del mismo modo que con las indicaciones del policía amable, lo que nos permitirá encontrar la sección de música clásica.

En esta sección buscaremos entre todos los discos uno que diga Bolero de Ravel, una vez localizado aplicaremos los mismos pasos que seguimos cuando adquirimos el equipo de musica, es decir: nos dirigiremos a la caja registradora y abonaremos el importe exacto del producto que nos vamos a llevar. Aceptaremos la bolsita que nos den e introduciremos en el el objeto de compra: el disco.

Con la bolsa en una mano, y sin hacer llagas, volveremos por el mismo camino que tomamos desde el policia hasta el almacén pero esta vez en sentido inverso ya que nos proponemos encontrar de nuevo al policía amable. Esta vez la pregunta será acerca de oficinas de turismo. De nuevo no deberemos temer nada pues los policías amables son profesionales sobradamente preparados. Como en los dos casos anteriores, el del almacén y el de la sección de música clásica, de nuevo seguiremos las instrucciones hasta acceder a las dependencias de la oficina de turismo, en la que buscaremos a una señorita por lo general con apariencia de maniquí pero que pestañée.

Ha esta señorita le preguntaremos por hoteles y billetes de avión con destino a Levante, nos mostraremos interesados en una estancia de dos días en un hotel de cuatro estrellas con la playa cerca, y finalmente preguntaremos el precio del billete de ida y vuelta y de las noches de hotel simplemente para disimular, ya que el precio no influirá en tanto que estamos totalmente convencidos de conseguir nuestro propósito, que no es otro que abandonar el cuerpo. Una vez tengamos toda la información compraremos lotes de billetes y estancias en un número igual al de vecinos que tengamos. Si nuestros vecinos son dos matrimonios compraremos cuatro de cada. Si son un matrimonio, su hijo, la suegra y una pareja jóven, compraremos seis de cada. Para otras combinaciones vecinales aplíquese la misma lógica de cálculo. Compramos los billetes y las estancias de hotel del mismo modo y manera que las compras anteriores: abono exacto.

Con los viajes y el disco terminan nuestras actividades fuera de la vivienda, retornando a ella no sin antes pasar por donde hace su ronda el policía de cara amable y agradecerle todos los favores. El agente responderá con un No hay de qué, solo cumplo con mi deber y nosotros seguiremos hasta casa, tomaremos el ascensor o la escalera y traspasaremos el umbral hasta poder decir que hemos llegado al hogar. Solo queda ya la última fase de nuestro ejercicio.

Visitaremos uno a uno a todos nuestros vecinos, cuyo número, como dijimos, será exactamente igual al de billetes y estancias que compramos en la agencia. A cada vecino le regalaremos su billete de ida y vuelta y sus noches de hotel, regresamos a casa y esta vez seremos nosotros los que cocinaremos para nuestra mujer o esposo. Si ha estas alturas todavía no contamos con mujer o esposo, repetimos el consejo anteriormente dado. Mientras cocinamos y tomamos lo cocinado, esperamos a que todos los vecinos se tomen su tan necesario descanso y hagan uso del regalo que les hemos entregado. De este modo evitaremos injerencias molestas en mitad del abandono del cuerpo bajo forma de quejas y toques en la puerta o la pared.

Cuando esto suceda, comprobaremos puerta por puerta que todas las casas vecinas están vacías. Si esto sucede, regresaremos para terminar por fin nuestro ejercicio. Volveremos a casa, romperemos el precinto del disco y lo introduciremso en la ranura correcta que ya sabremos identificar una vez hemos leído el folleto de instrucciones. Si tenemos dudas sobre la ranura será necesario repetir el paso del café y la lectura del folleto. Con el disco introducido ya en el aparato y dispuesto para ser reproducirdo elegiremos la pista -que es como se llama hoy día a las canciones de un disco- que se titule Bolero de Rabel y pondremos el volumen al máximo. Ahora, por último, tenemos que realizar los siguientes pasos con rapidez pues es imperiosamente necesario que terminemos antes de que el bolero empiece a sonar.

Lo más velozmente que nos sea posible le daremos al play, cerraremos de un portazo la puerta y romperemos la bombilla o bombillas con lo primero que tengamos a mano y que ofrezca la dureza mínima capaz de romper bombillas. De este modo conseguimos la oscuridad total a la vez que los primero redobles de tambor empiezan a sonar. Aun con plena oscuridad es del todo aconsejable cerrar los ojos para oir mejor. A medida que el bolero vaya despertando, vaya hinchandose de vida, irémos respirando cada vez más lentos hasta conseguir ser parte de la música. De este modo abandonamos el cuerpo y pasamos aun plano puramente musical.

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7 comentarios

  1. AlmaLeonor said,

    ¡Hola!

    ¡¡CHAPEAU!!!!!!!

    ¡¡¡Entran unas ganas de ponerlo en práctica……..!!!!

    Besos.AlmaLeonor

  2. Anónimo said,

    Pues yo ya lo he hecho, pero tengo un problema, el muy bandido, el cuerpo, ha salido del cuarto donde estábamos recluídos y ahora está danzando por toda la casa, se niega a bajar el volumen y tengo a las pobres caras de las baldosas mirándome horrorizadas mientras se tapan los oídos. Ya me contará cómo hago para que vuelva a su sitio, porque los que están a punto de volver del viaje son mis vecinos.

  3. Edda said,

    Y además de dejarme sin cuerpo, se ha llevado hasta mi nombre :-))

  4. Ginebra said,

    Sólo de pensar que tenía que llevar a cabo tantos preparativos me ha entrado un cansancio que mi cuerpo y yo nos hemos quedado dormidas muy abrazaditas.

  5. AlmaLeonor said,

    ¡Hola!
    Pues lo intenté al final.
    Pero los resultados han sido desastrosos. Le cuento:

    Un matrimonio vecino se negaba a salir de vacaciones alegando que el fin de semana es el unico momento en el que pueden disfrutar de sus nietos. Me quedé desarmada, claro.
    Otro matrimonio, padres de cinco hijos, me agradecieron infinitamente la iniciativa, pero declinaron con todo su pesar, porque es cuando sus hijos vuelven a casa (por fin de semana, no por navidad) y es cuando tienen que poner lavadora, planchar, hacer comida, repartirla en tapers…..
    Unos jóvenes que viven al lado al principio estaban entusiasmados con la idea. Me empezaba a animar con el éxito, cuando me avisaron de que su bebe estaba enfermo y sintiendolo mucho no podían ir de viaje el fin de semana.
    Una mujer que vive sola, no me dio ninguna explicación, pero se negó a aceptarlo (¡¡¡y me miraba de un raro!!!). Otra vecina que también vive sola rechazó el regalo a la par que me soltó un alegato pseudofeministacomunista, acerca de lo que significa aceptar un donativo no conseguido con el trabajo propio y etc. etc.
    Otro matrimonio (creo, tal vez solo pareja, no me aclararon) alegaron que debían cuidar de su perro (pequinés, más feo que picio) y que no tenían con quien dejarlo el fin de semana.
    Y por fin, un vecino, jóven, que vive solo, mi ultima oportunidad, me hizo saltar toda la terapia al garete porque ese fin de semana ¡¡¡¡Celebra una fiesta en su casa!!!
    No se si me quedaron ganas de volver a intentarlo. Hasta mi marido se negó a ir de viaje este fin de semana alegando que retransmitían el campeonato de Formula-1.

    Me he quedado sin cuerpo, pero de pura desesperación………… ¿Hay alguna instrucción para estos imprevistos?

    Besos.AlmaLeonor

  6. La maga said,

    A ver… si estuve intentando, pero se me complica el tema de la radio donde pasen zarzuela… usted comprenderá… aquí en argentina…

    No se si puede ser cualquier radio… o si tendré que quedarme con este cuerpo aquí toda la vida… de todas formas impecables instrucciones… un placer…

    Besotes!!!

  7. irisureña said,

    Yo una vez, hace ya unos años bailé esa canción con mi cuerpo, y ahora que leo estas instrucciones el cuerpo se prestó voluntario para volverlo a bailar, asi que fue sencillo salir de él.

    Puesto que no tengo esposo, él mismo (mi cuerpo) me preparó el café y esperó pacientemente a todos los preparativos.

    Fué genial volver a bailarlo, esta vez con un peso más ligero…casi vuelo al tejado y aun sigo bailandolo….

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